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¿Por qué fracasan los buenos ERP en una empresa? 

¿Por qué fracasan los buenos ERP? En un mundo empresarial cada vez más competitivo y en constante cambio, las empresas enfrentan desafíos que van desde la baja productividad hasta los altos gastos operativos. Este tipo de inconvenientes, combinados con la necesidad de adaptarse y estar a la vanguardia de las tendencias del mercado, han llevado a que la transformación digital se convierta en un imperativo para la supervivencia y el éxito empresarial. 

De allí surge la necesidad de implementar una solución tecnológica que contribuya a la optimización y el incremento de la productividad, a la vez que optimice los procesos e impulse los negocios a la eficiencia operativa. 

La implementación de un sistema de planificación de recursos empresariales, o ERP, por sus siglas en inglés (Enterprise Resource Planning), es esa solución efectiva para todas estas problemáticas. Cuando se usa de manera efectiva, el ERP puede aumentar la productividad, mejorar la toma de decisiones y optimizar los procesos comerciales.  

Sin embargo, sorprendentemente, incluso los ERP considerados «buenos» a veces fracasan en sus objetivos. En este blog, exploraremos algunas de las razones claves de por qué fracasan los buenos ERP, por qué pueden desmoronarse, no funcionar eficientemente y cómo evitar que esto ocurra en su organización. 

La falta de formalización de procesos administrativos, un punto de partida peligroso 

Uno de los abismos en los que pueden tropezar las empresas al implementar un ERP es la carencia de procesos administrativos formalizados. Si los procedimientos internos no están claramente definidos y documentados, la implementación de un ERP se convierte en un desafío monumental. Sin una comprensión completa de los flujos de trabajo y las operaciones internas, es prácticamente imposible configurar adecuadamente el sistema ERP para satisfacer las necesidades específicas de la organización. 

Generalmente, muchos procesos internos de las empresas están basados en la cultura oral, y dependen de cómo a cada uno “le haya contado la historia” y de cada uno cómo la aplica a su trabajo. Todo esto obliga a las empresas a depender de las personas y no de los procesos como debería de ser. Es allí donde al implementar un software ERP estructurado, sobre una organización con procesos que no lo están, surge el primer fracaso. 

ERP no adaptado a la empresa: la importancia de la personalización 

Otro factor crítico en cuanto a por qué fracasan los buenos ERP es la falta de adaptación del software a las necesidades específicas de la empresa. A menudo, las empresas optan por implementar un sistema ERP «fuera de la caja» que no realiza las personalizaciones necesarias para que el sistema se ajuste a sus flujos de trabajo y requisitos únicos.  

Después de pasar por el proceso de implementación de un ERP que no está a la medida de lo que tu empresa necesita, puedes empezar a darte cuenta de que hay muchos más procesos desde la parte transaccional y de operaciones que no necesariamente pueden estar fluyendo bien. Es allí donde empieza a surgir la pregunta de ¿En realidad, lo que necesitaba era un proyecto de transformación digital? ¿Realmente lo que mi empresa necesitaba si era un ERP? 

Cuando en tu negocio implementas un software que no es a la medida, la falta de personalización puede llevar a la ineficiencia y a la pérdida de productividad. Si el ERP no se adapta, es probable que se generen cuellos de botella y que tus colaboradores tengan dificultades para realizar tareas clave de manera eficiente. En lugar de mejorar la operación, el sistema puede convertirse en una fuente de frustración. 

Es importante destacar que la personalización no se trata solo de hacer que el ERP se ajuste a los procesos existentes. También puede implicar la reevaluación y mejora de los procesos actuales para aprovechar al máximo las capacidades del sistema. Esta inversión en tiempo y recursos es esencial para el éxito a largo plazo del ERP. 

Un paso a la transformación digital

En definitiva, la cuestión de por qué fracasan los buenos ERP en el entorno empresarial contemporáneo se convierte en una reflexión profunda sobre la cantidad de desafíos ineludibles que las organizaciones enfrentan en su búsqueda incansable de eficiencia y competitividad. En este escenario de constante cambio y altas expectativas, la transformación digital emerge como una necesidad imperante, y la implementación de un ERP se vislumbra como la mejor opción para superar obstáculos del día a día empresarial. 

Sin embargo, la sorprendente paradoja se revela cuando, incluso los ERP que se consideran «buenos» en términos de tecnología y potencial, naufragan en su intento de cumplir sus objetivos. Este desenlace, en muchas ocasiones, halla sus raíces en dos problemas cruciales que requieren una atención minuciosa. En primer lugar, la falta de formalización de procesos administrativos en las empresas representa un peligro latente. La ausencia de procedimientos internos debidamente definidos y documentados se convierte en un obstáculo insuperable para la configuración eficaz de un ERP, ya que carece del conocimiento completo de los flujos de trabajo y operaciones internas necesarios para satisfacer las particularidades de cada organización. 

En segundo lugar, la falta de adaptación del ERP a las necesidades específicas de la empresa también emerge como un factor crítico en su fracaso. La decisión de implementar un sistema «fuera de la caja», sin las personalizaciones necesarias, puede llevar a la ineficiencia y a la pérdida de productividad, convirtiendo lo que debería ser una solución en una fuente de frustración.  

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